El domingo 06 de noviembre el Sr. Ollanta Humala - Presidente de la República del Perú, mencionó en una conferencia pública televisada "...que haría bien que el Vicepresidente de la República (refiriéndose al congresista Omar Chehade) dé un paso al costado", evidenciando (por lo menos eso es lo que parecía) que él no avalaría una conducta como la que se le viene atribuyendo a su segundo Vicepresidente, que de comprobarse dicho acto se configuraría como "tráfico de influencias". Parecía pues, que el Presidente le quitaba la confianza y que su lucha contra la corrupción sería implacable sin distingo de quienes se encuentren involucrados en actos de ese tipo.
Luego de esa manifestación pública hecha por el Presidente Ollanta Humala, se esperaba que la misma generará una presión tal, que obligaría al congresista Omar Chehade (por dignidad y considerando que el Presidente le estaba quitando -públicamente- su confianza) a dimitir del cargo de segundo VicePresidente.
Sin embargo, de acuerdo a comentarios realizados por congresistas de diferentes bancadas, no existe legalmente la figura expresa de dimisión del cargo de segundo VicePresidente, por lo que al parecer la única salida la tendría la Comisión de Ética del Congreso. En tal sentido, si dicha Comisión llegara a la conclusión que el congresista Chehade cometió las faltas imputadas, podría sugerir su desafuero, entiendo, por incapacidad moral.
Por lo manifestado, si tomamos en cuenta la interpretación de la Constitución Política del Perú que han hecho algunas personalidades en la semana que pasó, el Comunicado difundido por el congresista Omar Chehade mediante el cual menciona que mientras la Comisión de Etica realice la investigación correspondiente, no asumirá la función de Vicepresidente, no consitutuiría un instrumento legal válido. Desde el punto de vista político, se esperaba un mayor desprendimiento del congresista Chehade quien con este suceso ha perdido mucho, y es poco probable que la imagen personal y profesional proyectada por el durante la campaña electoral (capitalizada adecuadamente), las recupere en el corto o mediano plazo.
De acuerdo a la Constitución Política del Perú, el cargo de Presidente de la República puede ser vacado -entre otras motivos- por incapacidad moral permanente declarada por el Congreso o por renuncia aceptada por el Congreso. Si estas opciones son válidas para el Presidente de la República, es totalmente lógico pensar que para los vicepresidentes se pueden aplicar las mismas figuras de vacancia, en el entendido que no podrían tener mayores prerrogativas que el Presidente de la República.
No obstante lo mencionado, es sorprendente que el Presidente Ollanta Humala mencione desde Hawaii (donde se llevaba a cabo el Foro de APEC), que el tema ya esta cerrado y "que el Vicepresidente ya dió el paso al costado", pareciéndole que el comunicado mencionado (documento no oficial) era suficiente para dar por culminado el tema, y que ahora existen en agenda otros temas más importantes. Sin duda, es otro gesto políticamente incorrecto del Presidente, ya que la Política Anticorrupción debe combatirse diariamente y sin miramientos de ningún tipo, con estrategias adecuadas y con un alto compromiso de parte del Estado, de lo contrario su Gobierno se convertirá en más de lo mismo, dejando de lado la posibilidad de desarrollar e implementar "su gran transformación".
Los peruanos esperamos, que los miembros de la Comisión de Etica estén a la altura de las expectativas que hemos puesto en ellos y reviertan con una investigación prolija e imparcial y resultados objetivos, el deterioro de la imagen que este Congreso ha logrado en tiempo record (100 días de gestión).
Por lo manifestado, si tomamos en cuenta la interpretación de la Constitución Política del Perú que han hecho algunas personalidades en la semana que pasó, el Comunicado difundido por el congresista Omar Chehade mediante el cual menciona que mientras la Comisión de Etica realice la investigación correspondiente, no asumirá la función de Vicepresidente, no consitutuiría un instrumento legal válido. Desde el punto de vista político, se esperaba un mayor desprendimiento del congresista Chehade quien con este suceso ha perdido mucho, y es poco probable que la imagen personal y profesional proyectada por el durante la campaña electoral (capitalizada adecuadamente), las recupere en el corto o mediano plazo.
De acuerdo a la Constitución Política del Perú, el cargo de Presidente de la República puede ser vacado -entre otras motivos- por incapacidad moral permanente declarada por el Congreso o por renuncia aceptada por el Congreso. Si estas opciones son válidas para el Presidente de la República, es totalmente lógico pensar que para los vicepresidentes se pueden aplicar las mismas figuras de vacancia, en el entendido que no podrían tener mayores prerrogativas que el Presidente de la República.
No obstante lo mencionado, es sorprendente que el Presidente Ollanta Humala mencione desde Hawaii (donde se llevaba a cabo el Foro de APEC), que el tema ya esta cerrado y "que el Vicepresidente ya dió el paso al costado", pareciéndole que el comunicado mencionado (documento no oficial) era suficiente para dar por culminado el tema, y que ahora existen en agenda otros temas más importantes. Sin duda, es otro gesto políticamente incorrecto del Presidente, ya que la Política Anticorrupción debe combatirse diariamente y sin miramientos de ningún tipo, con estrategias adecuadas y con un alto compromiso de parte del Estado, de lo contrario su Gobierno se convertirá en más de lo mismo, dejando de lado la posibilidad de desarrollar e implementar "su gran transformación".
Los peruanos esperamos, que los miembros de la Comisión de Etica estén a la altura de las expectativas que hemos puesto en ellos y reviertan con una investigación prolija e imparcial y resultados objetivos, el deterioro de la imagen que este Congreso ha logrado en tiempo record (100 días de gestión).
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