viernes, 30 de septiembre de 2011

La Violencia y el Fútbol

Después de los sucesos ocurridos el sábado 24.09.2011, en el clásico del fútbol entre Universitario de Deportes y Alianza Lima, con el saldo de un hincha aliancista fallecido tras una gresca producida en los palcos, entre hinchas de ambos equipos; solo podemos expresar nuestros mayores deseos de que desenlaces como éste no ocurran nuevamente. Si bien el fútbol desencadena en los hinchas pasiones, euforia, sentimientos y orgullo colectivo, un espectáculo deportivo como el organizado, no debería verse manchado por comportamientos de extrema violencia con consecuencias fatales como los vividos, y los cuales han puesto “una vez más” sobre el tapete las decisiones o estrategias que deberían adoptar las autoridades de gobierno y los mismos clubes deportivos, con la finalidad de evitar actos que afecten la integridad física y la vida de las personas que asisten a un Estadio o espectáculo deportivo.

Debe quedar claro que la actitud y comportamiento de unos cuantos hinchas (desadaptados y extremadamente violentos), no puede ser traducido como un elemento endosable a todos los hinchas de un equipo determinado que alientan, animan y siguen al equipo de sus preferencias.

No obstante lo mencionado, los precedentes de violencia en el fútbol con desenlaces fatales, nos permiten inferir que en ésta –como en anteriores situaciones- no se logrará nada, y el interés por el tema por parte de los llamados a darle solución (Ministerio del Interior, Poder Judicial, INDECI, Clubes Deportivos, Municipalidades y Medios de Comunicación, entre otros) se irá diluyendo en las siguientes semanas. Salvo una decisión política, que promueva una solución real para evitar más tragedias como la sucedida.

El empadronamiento de los hinchas -promovido hace algunos años y dejado en el olvido después- es un requerimiento inicial, y debe ser realizado por los clubes deportivos y su implementación debe ser fiscalizado oportunamente por la autoridad competente (Ministerio del Interior).  Si a esto le agregamos el uso de tecnología (enlazados con la RENIEC, la Policía Nacional y el Poder Judicial), se podría promover el uso del DNI (creo que este documento debe ser ampliado inclusive a aquellos menores de edad de manera obligatoria. Este trámite actualmente es voluntario y se realiza en cualquier Oficina Registral del RENIEC a nivel nacional, por intermedio de la Madre, el Padre, o el Tutor.) en los accesos, con la finalidad de evitar dentro del Estadio a personas con antecedentes delicuenciales, que permita mejorar razonablemente el clima interno durante el evento, al dejar de lado elementos nocivos y disociadores, que tienden a promover e incitar los actos de violencia.

Las Municipalidades tienen una gran responsabilidad igualmente, y deben ser ellos con el apoyo de Defensa Civil, quienes previo al evento deportivo (o a cualquier evento que congregue multitudes), verifiquen conjuntamente con los organizadores si el evento cuenta con elementos que aseguren la existencia de vías de evacuación ante siniestros, resguarden la integridad física y la vida de los asistentes y el registro visual de actos vandálicos y/o de alto riesgo (si esto no lo hacen debería estar dentro de sus funciones), cuyas probabilidades de ocurrir son altos en los partidos, y con mayor razón en los clásicos deportivos. Si algún elemento de seguridad no se encuentra adecuadamente implementado, la Municipalidad debe impedir la realización del evento. Sería necesario inclusive, que durante el evento se designe a un grupo de fiscalizadores municipales con el apoyo de Defensa Civil, con la debida autoridad para requerirle al organizador, las correcciones que sean necesarias efectuar, bajo pena de multa.

El Ministerio del Interior, no puede excusarse diciendo que como los palcos eran propiedad privada no podían asignar policías a dicha zona. Nadie pide que los policías estén dentro de los palcos, pero si hubieran estado en número suficiente en cada pasadizo de la zona de palcos, es posible que la reacción de ellos hubiera impedido el desenlace fatal. Los resultados dejan evidencia además de la falta de coordinación entre los elementos de seguridad asignados en las distintas zonas del Estadio. La falta de profesionalismo del o los encargados de coordinar los efectivos policiales en el Estadio, impidió que advirtieran los puntos de alto riesgo en el mismo. Una muestra de ello, fue que antes del inicio del partido (registrado en video) se aprecia una gresca entre hinchas de ambos equipos en la parte alta del Estadio y un número muy reducido de policías (una señal que debió ser tomada en cuenta por la policía). Pésima organización policial.

Hasta ahora no se ha hecho mención a los testigos, que sin duda son un número importante, y quienes deben haber visto in situ como sucedieron los hechos. Las autoridades deben brindar la seguridad, protección y confianza para que ellos pueden acercarse a rendir su declaración.

La población espera que este hecho no quede impune y se sancione drásticamente a los responsables y co-responsables del fallecimiento del ciudadano Walter Oyarce, sin discriminación del nivel social o económico al que pertenezcan.

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